viernes, 31 de julio de 2009

Yo celebro.

Los 27, los trabajos, las dificultades, las calles, los amigos, las ausencias, las presencias, los afectos, los desafíos, los agujeros, los miedos, las ganas, los deseos, los viajes, los colegas, las ideas, los nuevos, los históricos, los apenas conocidos, las sorpresas, los encuentros, las discusiones, los enojos, las salidas, los proyectos, las creencias, las carcajadas, los libros, las manos, las lenguas, las anécdotas, las fotos, los indecidibles, los errores, las palabras, los días de lluvia, los maestros, las fiestas, las rebeldías, las músicas, las noches, los minutos, los caminos, las plazas, los abrazos, los ojos abiertos.

jueves, 4 de junio de 2009

Haciéndole honor al Homo Videns, tengo la pluma perezosa. Pienso, pienso, leo, leo....dudo, luego existo y finalmente creo q todo va más rápido que mis manitas para pegarle a las teclas. Egoista, además, hace mucho q no cuelgo ni un textito de las cosas que vengo leyendo... ahora que me enteré que muchos amigos entran más asiduamente de lo que yo creia....ja!
Así que va un cuadrito. Salut.

No, no va ninguna obra xq no encuentro ahora en este preciso instante.

lunes, 27 de abril de 2009


Parece que viene bien un silencio para retomar con ganas las palabras.
Ayer escuché estas, escritas por el universal Nano, en la voz de una maravillosa actriz rosarina, junto a la Fuente de las Utopías, allí en la Bajada Sgto. Cabral, una de las esquinas más lindas de la ciudad.

Demasiadas asociaciones libres, ahí va:

Seria fantástico
que nada fuera urgente.
No pasar nunca de largo y servir para algo.
Ir por la vida sin cumplidos
nombrando a las cosas por su nombre.
Cobrar en especies y sentirse bien tratado
y mearse de risa y hacer volar
palomas.

Seria todo un detalle
todo un síntoma de urbanidad
que no perdiesen siempre los mismos
y que heredasen los desheredados.

Seria fantástico
que ganara el mejor
y que la fuerza no fuera la razón.
Que se instalara en el barrio
el paraíso terrenal.
Que la ciencia fuera neutral.

Seria fantástico
no pasar por el embudo.
Que todo fuera como está mandado
y que no mande nadie.
Que llegara el día del sentido común.
Encontrarse como en casa en todos lados.
Poder encantarse sin correr peligro.
Seria fantástico que todos fuéramos Hijos de Dios.

Seria todo un detalle
y todo un gesto, por tu parte,
que coincidiésemos, te dejases convencer
y fueses... como yo siempre te imaginé.

miércoles, 1 de abril de 2009

Las palabras de las personas


Consternados, rabiosos, dijo Benedetti cuando la muerte de otro grande.

Aquí estamos, el nudo que tengo en el estómago y yo, dándole cauce a una sensación difícil de describir. Poniéndole palabras a esas imágenes que brotan de uno, sin que pueda recordar muy bien dónde las tenía guardadas.

Política, discursos políticos, palabras que oí, lugares en donde estuve, personas que conocí. Cuánto de donde uno viene pasa a formar parte de lo que uno es. Bueno o malo, a pesar o a partir.

Nací en el 82, de un par de casi adolescentes, hijos de laburantes, educados en la Universidad Pública, que cantaban las canciones de Violeta Parra, los Trovadores y Víctor Heredia. Que participaron en la vida política del pueblo donde vivíamos, que iban a cuanto acto, recital, congreso o mitín hubiera. Yo dormía entre las camperas, o jugaba con otros chicos. Algunos de ellos todavía son mis grandes amigos.

Miraba para arriba y veía los ojos llorosos de mis viejos escuchando a Don Alfonsín, que para entonces ya era presidente y yo, ya tenía algo de memoria. Me explicaban lo que estaba diciendo, porqué lo decía, aunque yo no entendía demasiado. Aunque yo no entendía, debería decir. Hoy, comprendo en qué magnitud sigue vigente el imperativo de curar, de educar, de poder comer. Porqué es necesario volver a los dictados del Preámbulo constitucional, una y otra vez.

Se suceden, regresan y se van, para volver, porfiadas, las imágenes. Los pasacalles, mi viejo sacando panza y cantando un himno desafinado en los actos de la plaza, el café en termo, hirviendo, en vasitos de plástico para calentar las noches de comité, las sillas plegables de madera, incomodísimas, que te apretaban los dedos al cerrarlas, la escuela técnica, cachito giampaoli, la comunidad gay de Totoras apoyando la candidatura de mi papá, Nina, antigua reina de las comparsas y fiscal de mesa, trajecito riguroso con pollera corta, tacos altísimos, carpeta en mano, salir a repartir votos con Maurito, la sagacidad periodística de Fontana, las pilas de revistas Humor, las placas de canal 4 con errores de ortografía, el Todavía Cantamos, el veintiúnico traje, gris con chaleco. Los que no están. Mierda, no quedó ni uno.

Entre otros bellos recuerdos, esa primavera también fue parte de mi infancia.

martes, 31 de marzo de 2009

la persona y el personaje

Quizás esta es la más cruda humanidad de los personajes. Pero te han reconocido en vida. Yo celebro eso. Y te saludo.

A continuación, dos viñetas, dos grandes humoristas argentinos, dos épocas y un mensaje.




viernes, 20 de marzo de 2009

los unos y los otros

Me siento relativa, dividida. Defraudada, en cierto punto. Desidentificada. ¿Existe esa palabra? Exista o no, hoy habla de mi.

Unos y otros, discursos sordos, palabras sin anclaje, sin pasado. Unos y otros, todo en función del propio ombligo, incapaces de avanzar medio paso. Otros más, agarrándose de cualquier falla del de enfrente para decir, aquí estamos, somos mejores, sin que a nadie se le ocurra o le quiera dedicar dos minutos al bosque que existe y espera, invisible, sin voz, detrás del árbol.

Leí soberbia, escuché arrogarse la esencia nacional, presencié hipocresías, me contaron medias verdades. Pero aquí estoy, enojada, desanudando lugares comunes y frasecitas prefabricadas, políticamente correctas.

Me pregunto siempre qué diría mi viejo, qué estaría haciendo en estos tiempos. Los otros días ví en you tube un comercial de la electrónica Apple que me recordó tanto a él. Una bromita que le hago desde este lado, recordándolo con una publicidad, derivación paradigmática, si las hay, del sistema capitalista. Pero como el desafío es cuestionar los blancos y negros, la seguridad de los slóganes fáciles, que lo dejan a uno tan guarnecido, solo en apariencia, digo sí, este comercial es brillante, y sirve para recordarlo. Habla de él también.

Lo cierto es que la pieza publicitaria en cuestión se titula “Think different”, y nos recuerda un poco la pacatería del ser humano y su época, que en cada época tildó de locos, revolucionarios, herejes, ilusos, a gente que pensaba distinto, nomás. Sujetos, que los “normales”, años, con suerte, o siglos después, nos dimos cuenta que eran iluminados, esclarecidos, que se habían adelantado a su tiempo con lo que proponían, y que por eso se murieron así, incomprendidos, fuera del sistema. A algunos los mataron. Otros afortunadamente pudieron ser ancianos testigos del reconocimiento que el mundo decidió otorgarles.

Entonces, así es que el comercial habla de Einstein, de Martin Luther King, de Neruda, de Marie Curie y otros tantos extraordinarios. Einstein, que para la institución escolar a la que asistía como niño iba a ser un fracasado. Luther King, que pensaba que todos los hombres éramos iguales, por el sólo hecho de ser hombres. Iguales, por ser cada uno único e irrepetible. La diferencia es la que nos iguala, dijo una filósofa. 50 años después, su país está gobernado por una persona de su mismo origen racial. Cuando a él lo mataron, una persona de piel blanca y otra de piel negra no podían ni compartir un asiento de colectivo.

A mi se me ocurre en seguida pensar en Jesús, que predicaba la fe a partir del amor, la humildad, la solidaridad, el ejemplo. Que sacó el dinero fuera del templo, que no le hubiera molestado tener un poquito menos para que todos pudieran tener algo.

Y mi viejo.... Hasta yo me reía cuando discutíamos, de algunas de sus ideas. Claro, seguro que yo estoy más cerca del lado de los miopes. El gordo, en plena fiesta sojera, con esa actitud mesurada que lo caracterizaba -la justicia es el justo medio, dijo otro filósofo- decía que tuviéramos cuidado, que había que proteger la tierra, que aprovecháramos la rentabilidad que proveía la soja -un cultivo maravilloso, decía- pero que no secáramos el suelo. Les recordaba a todos, en pleno banquete exportador, que en el país de las vacas gordas todavía quedaban millones de chicos con hambre. Que eso no podía ser. Y tenía propuestas, para que todos pudieran ganar, para que nadie fuera expoliado, y para que nadie pasara hambre. Porque además era un buen técnico, sabía de lo que hablaba, y proponía soluciones, válidas o no, ante el mar de quejas. Le ponía el cuerpo a la cosa, y se quedaba siempre afuera de la torta. Indefectiblemente.

Y creo que así se murió, de tanto poner el cuerpo. En su propia batalla, se murió. Con la paz de los que no tienen nada de que arrepentirse o avergonzarse. De quien dice lo que piensa y hace lo que dice. Esa es la única forma de la paz?, me preguntaron. No lo se, fue la suya. Leí una vez en un cuento que cuando alguien se muere, recibe al partir todo lo que en su vida dio.

Ahí entendí todo.

viernes, 13 de marzo de 2009

aquí falta algo!


Una ilustración! Ella es Eva Gonzalès, de Manet, la pintura del mes en la National Gallery de Londres.