martes, 2 de marzo de 2010

qué puedo hacer en esta tierra incendiada, sino cantar, dijo Fander


Qué puede hacerse por un país tan querido y desvastado como Chile, sino jugar con las palabras.
He aquí dos narraciones,un mismo episodio, contado en primera y tercera persona por dos fuera de serie. El primero, uno de los más alegres y ocurrentes. El pinochetismo no pudo con su ironía, sus ideas, y la sorpresa inagotable de cada página. El otro, de la tierra donde antes de ayer, un presidente que en su juventud se equivocó fiero con la violencia, reconoce su error, y hoy es un ejemplo de tolerancia y convivencia democrática.
Un continente paradójico, el nuestro.

"Más lejos, ya a punto de cruzar las fronteras que me alejarían por muchos años de mi patria, llegamos de noche a las últimas gargantas de las montañas. Vimos de pronto una luz encendida que era indicio cierto de habitación humana y, al acercarnos, hallamos unas desvencijadas construcciones, unos destartalados galpones al parecer vacíos. Entramos a uno de ellos y vimos, al claro de la lumbre, grandes troncos encendidos en el centro de la habitación, cuerpos de árboles gigantes que allí ardían de día y de noche y que dejaban escapar por las hendiduras del techo un humo que vagaba en medio de las tinieblas como un profundo velo azul. Vimos montones de quesos acumulados por quienes cuajaron a aquellas alturas. Cerca del fuego, agrupados como sacos, yacían algunos hombres. Distinguimos en el silencio las
cuerdas de una guitarra y las palabras de una canción que, naciendo de las brasas y de la oscuridad, nos traía la primera voz humana que habíamos topado en el camino. Era una canción de amor y de distancia, un lamento de amor y de nostalgia dirigido hacia la primavera lejana, hacia las ciudades de donde veníamos, hacia la infinita extensión de la vida. Ellos ignoraban quiénes éramos, ellos nada sabían del fugitivo, ellos no conocían mi poesía ni mi nombre. O lo conocían, nos conocían? El hecho real fue que junto a aquel fuego cantamos y comimos, y luego caminamos dentro de la oscuridad hacia unos cuartos elementales. A través de ellos pasaba una corriente termal, agua volcánica donde nos sumergimos, calor que se desprendía de
las cordilleras y nos acogió en su seno.
Chapoteamos gozosos, lavándonos, limpiándonos el peso de la inmensa cabalgata. Nos sentimos frescos, renacidos, bautizados, cuando al amanecer emprendimos los últimos kilómetros de jornada que me separarían de aquel eclipse de mi patria. Nos alejamos cantando sobre nuestras cabalgaduras, plenos de un aire nuevo, de un aliento que nos empujaba al gran camino del mundo que me estaba esperando.
Cuando quisimos dar (lo recuerdo vivamente) a los montañeses algunas monedas de recompensa por las canciones, por los alimentos, por las aguas termales, por el techo y los lechos, vale decir, por el inesperado amparo que nos salió al encuentro, ellos rechazaron nuestro ofrecimiento sin un ademán. Nos habían servido y nada más. Y en ese "nada más", en ese silencioso nada más había muchas cosas subentendidas,
tal vez el reconocimiento, tal vez los mismos sueños."

Pablo Neruda. Confieso que he vivido. 1975.


"En el diario El Imparcial se lee, a toda página: Se busca a Neruda por todo el país. Y debajo: Será premiado el personal de Investigaciones que dé con el paradero del prófugo. De escondrijo en escondrijo, anda el poeta por la noche de Chile. Neruda es uno de los pocos que están sufriendo persecución por ser rojos o por ser dignos o por ser, y no se queja de la suerte que ha elegido. El no lamenta la solidaridad que practica: disfruta y celebra esta pasión peleadora, aunque le traiga líos, como disfruta y celebra las campanas, el vino, el caldillo de congrio y las cometas volanderas de alas muy desplegadas."

Eduardo Galeano. Memoria del Fuego 3. El siglo del viento. 1968.

lunes, 15 de febrero de 2010

pasquini durán

La democracia no es un pacto de inmovilidad. Tampoco se la puede vivir como una siesta de verano en el campo. La libertad siempre es atrevida, bullanguera y, mejor todavía, tumultuosa.

Sin Vueltas, Página/12, 11 de abril de 1996

viernes, 12 de febrero de 2010

Una lecturita de viernes inteligente


Un excelente artículo de un colega amigo de unos amigos, quienes hacen Asuntos del Sur. Como para abrir un poco la ventana y saber qué pasa del otro lado del vidrio sin aire acondicionado. Porque un poquito más allá, detrás de la cordillera, habita ese país maravilloso y contradictorio.

viernes, 29 de enero de 2010

canto versos

Si pienso en algo para decir
si pienso en alguien por quíen vivir
si casi nada se tiene en pié
y este segundo ya se nos fué
si en la mirada dura un fulgór
atravesando tanto dolór
yo canto versos de mi sentir
y los condeno a sobrevivir.

Donde parece el sol no alumbrar
donde se muere de soledad
en lo más hondo de esta quietud
donde ocultó la sangre la luz
donde agoniza un ángel guardián
y se nos pudre el agua y el pan
yo canto versos del corazón
y los enciendo en una canción.

Canto, canto
tan débil soy que cantar es mi mano alzada
y fuerte canto, canto
que más hacer
en esta tierra incendiada sino cantar.

En lo invisible de una ciudad
donde se ocultan odio y verdad
donde las bocas de un nene gris
corren sonámbula tras de mí
la infortunada noche que un dios
arrepentido nos olvidó
yo canto versos de furia y fé
pa’ que me ayuden
a estar de pie.

Canto, canto
tan debíl soy que cantar es mi mano alzada
y fuerte canto, canto
que más hacer
en esta tierra incendiada sino cantar.

Canto, canto
tan débil soy que cantar es mi mano alzada
y fuerte canto, canto
que más hacer
con palabras deshabitadas sino cantar.

Jorge Fandermole

lunes, 25 de enero de 2010

barco quieto

La melancolía inicial de esta poesía de M. E. Walsh se corre luego, como un telón, para dejarme pensando qué hay detrás de la rutina, de los futuros inciertos, de los momentos duros. Es una canción que me hizo acordar a los instantes en que sale el sol luego de la tormenta, al abrazo después de la discusión, a la magia de la mesa reunida, al ritual de estar juntos. Parece que a veces hay que tener paciencia. Otras veces hay que sacarse los lentes negros, y dejar que los rayos de luz te peguen en la cara, para abrir los ojos.

Abajo, la interpretación maravillosa y emocionada de Teresa Parodi, el sábado pasado en Cosquín.

No te vayas te lo pido
De esta casa nuestra donde hemos vivido
Qué nostalgia te puede llevar
Si de la ventana no vemos el mar
Y afuera llora la ciudad tanta soledad

Todo pasa todo cansa
Y uno se arrepiente de estar en su casa
Y de pronto se asoma a un rincón
A mirar con lástima su corazón
Y afuera llora la ciudad tanta soledad

No te vayas, quédate
Que ya estamos de vuelta de todo
Y esta casa es nuestro modo de ser

Tantas charlas tanta vida
Tanto anochecer con olor a comida
Son una eternidad familiar
Que en un solo día no puede cambiar
Y afuera llora la ciudad tanta soledad

Estos muros estas puertas
No son de mentira son el alma nuestra
Barco quieto morada interior
Que viviendo hicimos igual que el amor
Y afuera llora la ciudad tanta soledad

No te vayas, quédate
Que ya estamos de vuelta de todo
Y esta casa es nuestro modo de ser


lunes, 18 de enero de 2010

notemetas


-Atención -repitió Ele-. ¿Sabes? Me doy cuenta de que nuestro gran defecto es no poner atención.
-No te distraigas, Ele. Sigue tu cuento.
-Es mi cuento. No le ponemos atención a los demás. No nos ponemos atención a nosotros mismos. Dejamos que las cosas pasen, sucedan, como el viento, a la vera de los otros, ¿a poco no?

De "Adán en Edén", Carlos Fuentes, 2009.

viernes, 31 de julio de 2009

Yo celebro.

Los 27, los trabajos, las dificultades, las calles, los amigos, las ausencias, las presencias, los afectos, los desafíos, los agujeros, los miedos, las ganas, los deseos, los viajes, los colegas, las ideas, los nuevos, los históricos, los apenas conocidos, las sorpresas, los encuentros, las discusiones, los enojos, las salidas, los proyectos, las creencias, las carcajadas, los libros, las manos, las lenguas, las anécdotas, las fotos, los indecidibles, los errores, las palabras, los días de lluvia, los maestros, las fiestas, las rebeldías, las músicas, las noches, los minutos, los caminos, las plazas, los abrazos, los ojos abiertos.